Tiritan azules a lo lejos

Cuando Neruda miraba a las estrellas y escribió que tiritaban azules los astros a lo lejos, en realidad, no estaba viendo las estrellas sino la luz que emitieron hace miles de años. Podría darse la paradoja de que, incluso, estuviera mirando una estrella que ya se hubiera extinguido. 

Lo mismo ocurre con los libros de poesía. Cuando el lector los lee está estableciendo una conversación con un autor que ya no existe. No solo me refiero a la muerte, sino a los múltiples cambios que, a menudo, provocan en el autor la escritura honesta de un poemario. Aunque algunos (muy pocos) son anteriores, la mayoría de los poemas de Hámsterland los escribí durante los años 2019 y 2020.  Por aquel entonces, vivía en Valencia y formaba parte del Laboratorio de Creación Poética que David Trashumante daba en Bibliocafé. No puedo negar la influencia que sus clases supusieron en mi forma de entender por aquel entonces tanto ética como estéticamente la poesía. 

Si empezara ahora el libro, con todo seguridad, sería diferente. Ni mejor, ni peor. Tan solo otro distinto porque yo también soy otro. Sin embargo, Hámsterland son las luces (o las sombras) que azules os llegan de mi yo de aquel entonces. Si deseáis leerlo, pinchad en la imagen. 





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