Marqués del Turia, esquina Pizarro

 Durante unos meses en Valencia y antes que empezara la pandemia fui a una shala de yoga a practicar Asthanga. Casi siempre empezábamos con el mantra de inicio. Al menos, con el primer verso que, por supuesto, llegué a aprenderme de memoria. 


Om, vande gurunam charanaravinde.

(Traducción: Me postro ante los pies de loto del Gurú Supremo).




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